Les dejo el primer capítulo de la novela titulada "Unas vacaciones de terror".
Eran vacaciones de invierno, y mi primo Cristian me envió una
invitación para ir a quedarme en una casona de tres pisos que
pertenecía a su padre. En la invitación también decía que podía invitar
a todos los amigos que quisiera, entonces decidí invitar a todos mis
compañeros.
La casa estaba ubicada en el campo, muy lejos de la ciudad, tan lejos que nos tomó unas 8 horas llegar.
Una
vez allí, formamos grupos, ya que las habitaciones estaban compuestas
por dos grandes placares, dos ventanas, dos camas cuchetas y una puerta
de madera de roble que comunicaba con la habitación contigua.
Mi
grupo estaba integrado por Lía Inzaurralde, un muchacha inteligente y
enamoradiza, Emelina Muñoz, una muchacha de baja estatura, de pelo
castaño, Sofía Ferrada, una muchacha deportista y rubia, y por último
yo, una “traga” según todos, pero a mi no me importaba demasiado como
para molestarme lo que pensaran de mí, mis padres me habían enseñado a
ser verdaderamente quien soy, no a cambiar mi personalidad para agradar
a otras personas, yo pensaba así, si les agrado bien y sino también.
Ellas me habían nombrado su “líder”, ya que creían que era la más
correcta para encabezar el grupo, pero yo no estaba de acuerdo con ser
la líder porque… era un poco desordenada y olvidadiza, a veces se me
olvidaban esas “cualidades” que tengo, pero mi madre no perdía
oportunidad para recordármelo, pero bueno, que le voy a hacer, ella es
mi madre y se supone que me lo dice por mi propio bien.
Pero, volveré a la historia.
Ojala nunca hubiéramos ido, pero sino no habría historia que contar.
Lo
cierto es que un día frío y ventoso, de tan aburridos que nos
encontrábamos, decidimos explorar la casa, en busca de diversión y
distracción, ya que, debo reconocerlo, estar en esa casona, sin señal
en nuestros celulares, sin ningún medio de comunicación con la
civilización, era un poco aterradora y entonces Axel decidió recorrer
la casa, y que nos separáramos en dos grupos; uno de niñas y otro de
varones, la líder en el grupo de las niñas era Luana y el del grupo de
los varones era Ismael.
Eran las 10:30 de la mañana cuando por fin nuestra expedición comenzó.
Cristian
nos había dejado unas copias de llaves antes de irse, dejándonos solos
en esa casona, diciéndome que la mayoría de las habitaciones estarían
cerradas bajo llave. Yo no sabía por qué pero estaba algo inquieta.
Muy buena, me va gustando por ahora lo voy a seguir leyendo jajaja. :)
ResponderEliminarBesos Luli.M